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sábado, 19 de noviembre de 2016
"Habia sido tan vació el encuentro que no quedaba otra opción sino levantarse , despedirse e irse. Un encuentro despojado de calidad y sentido; había sido tan humano, tan mecánico y aburrido. Un ir y venir de gemidos fingidos, un entrar y salir de jugos forzados. El vació se sentía, las miradas ni existían, solo era el afán por sudar y descargar las malas energías. La estupidez del acto rondo por un buen rato, era tan absurda la imagen de la cama y el cuarto, de los cigarros tirados junto a la ropa sucia y de él mismo, desnudo, esperando la respuesta a su mas incoherente pregunta ¿Te gustó? No podía pensar en responder semejante idiotez, no era capaz si quiera de mirarle a los ojos y no sentir decepción y asco."
lunes, 18 de abril de 2016
ESE HOMBRE...
Ese
hombre ¡Por el infierno! Era fuego. Ardía dentro de mí, hundía su perverso
ser en mis adentros como si yo fuese todo lo que quisiese del
mundo. Era adicto a mis nalgas, le gustaba cogerlas en sus manos de oso
panda y palmearlas, era un cachón. ¡Qué hombre del demonio! En qué momento se
habían vuelto necesarios sus chillidos en mi oído, su lengua en mis senos, sus
dedos en mis agujeros, su aliento cerca de mí. ¿Cuándo había dejado de ser mi
objeto, mi distracción, mi escape? Ese hombre era escalofriantemente adictivo,
erizaba mis pelos, me volvía loca la cabeza y la vagina, no podía dejar de
querer estar rodeada de su sudor de macho cabrón, es que ¡No podía! Era
demasiado físico para mí. Deseaba con la fuerza de un tornado sentirlo dentro, pero
no era una obsesión. No, no lo era.
viernes, 19 de febrero de 2016
SE ME HA QUEMADO EL ALMA
Se me ha quemado el alma, se ha vuelto vieja de tanto andar, de tanto raspar el suelo. Se me han abierto las grietas y no es de fumar ni tampoco por sudar; se han abierto de tanto hablarle al viento, de tanto contarle historias al sol, de caminar en las noches viendo a la luna tan burlona de mi existencia. Se me ha vuelto a hundir el esfero en el cerebro y he de embriagarme con estas letras. Se me ha quemado el alma y he soportado el ardor hasta el día de hoy, como quien soporta un amor enfermizo y tan malvado como el diablo. Se me abrieron las grietas y no es de montar bicicleta, tampoco de tener sexo con cualquiera; se abrieron por el peso del silencio, por las palabras que aun no se han dicho y por las otras tantas que no han sido escuchadas. De detener el tiempo, se me ha dañado el alma, se ha vuelto oscura y mugrienta, maliciosa y lujuriosa, capaz de hacer sangrar y tal vez matar, matarme de soledad...
Se me ha quemado el alma, se ha vuelto vieja de tanto andar, de tanto raspar el suelo. Se me han abierto las grietas y no es de fumar ni tampoco por sudar; se han abierto de tanto hablarle al viento, de tanto contarle historias al sol, de caminar en las noches viendo a la luna tan burlona de mi existencia. Se me ha vuelto a hundir el esfero en el cerebro y he de embriagarme con estas letras. Se me ha quemado el alma y he soportado el ardor hasta el día de hoy, como quien soporta un amor enfermizo y tan malvado como el diablo. Se me abrieron las grietas y no es de montar bicicleta, tampoco de tener sexo con cualquiera; se abrieron por el peso del silencio, por las palabras que aun no se han dicho y por las otras tantas que no han sido escuchadas. De detener el tiempo, se me ha dañado el alma, se ha vuelto oscura y mugrienta, maliciosa y lujuriosa, capaz de hacer sangrar y tal vez matar, matarme de soledad...
domingo, 7 de febrero de 2016
Bruja o Mujer
Pude ser una bruja,
una maldita bruja. Pude hechizarte mientras dormías plácidamente encima de mi
vientre, pude haberte aferrado a mis nalgas con solo chasquear los dedos y
entonar una melodía diabólica en tus oídos. Pude dejarte sin argumentos al
pensar que podías ser mi ensueño, al pensar que podrías vivir para contar esta
historia. Pude, divinamente encerrarte en mi sótano y castigarte por tus
pecados; por no quererme, por no arrodillarte ante mí, por ser todo lo que
quisiera del mundo y su mierda. Pude hacerte sentir el cielo con una caricia y
bajarte al infierno con estas palabras. Pude
ignorar la basura, a los buitres y a los cuervos rondándote mientras te
despedías dejándome sin aliento. Pude y podría ser esa bruja, ser el demonio
atormentando tus días, tus horas, tus segundos. Pude instintivamente matarte,
cortar cada miembro de tu cuerpo y guardar cada pedazo en una caja debajo de mi
cama. Pude preferir dejarte vivo y comerte solo a veces, de a poquitos,
disfrutar de tu cuerpo y de la sangre que se derrama con tus besos fríos. Pude
haberte obligado a caminar en medio de la oscuridad y desnudarte el alma
mientras mi boca te despertaba en la cama. Pude ser esa maldita bruja y al
instante volver a ser mujer…
ENCUESTA
ENCUESTA
martes, 19 de enero de 2016
Mi sexo gime. Lo mando al diablo. Insiste. Insiste. ¡Qué molesto es! ¡Cómo lo odio! Sexo. Todo cae ante él. Fumo para ver si se calma. Produce un alegre cosquilleo que recorre mi cuerpo. Dan deseos de tocarlo, de mirarlo, de ver de dónde sale ese latir tan independiente de mi querer. ¡Es tan dueño de sí! Cruzo las piernas. Se calma un tanto. Sexo. El eterno sexo. Digo que lo odio, pero algo lo quiero ya que lo mimo tanto. ¡Al diablo!
| — | Alejandra Pizarnik |
viernes, 15 de enero de 2016
Se
Se el tedio que da escuchar de mis botas, mi pelo y mis
desvelos. De lo abrumadoras que pueden ser mis historias con el viento o los desencuentros con la luna. Se lo espeluznante de entablar conversación conmigo en la madrugada; soy de las que ama la oscuridad y la espesura de un café cargado al amanecer, el infierno disfrazado de piernas, atrayendo conmigo lo que haya en el camino. Se de mi inconstancia y su constancia y del calor que da después de medio día, justo a las tres...
desvelos. De lo abrumadoras que pueden ser mis historias con el viento o los desencuentros con la luna. Se lo espeluznante de entablar conversación conmigo en la madrugada; soy de las que ama la oscuridad y la espesura de un café cargado al amanecer, el infierno disfrazado de piernas, atrayendo conmigo lo que haya en el camino. Se de mi inconstancia y su constancia y del calor que da después de medio día, justo a las tres...
miércoles, 13 de enero de 2016
De esos
Era de esos tipos raros, tenia una particularidad extraña en su sonrisa torcida y sin gracia, había sido de esos choques efímeros pero eternos y su voz era apenas audible. Era de esos tragos de ron que se te quedan en medio de la garganta y te calientan, te calientan el cuerpo y te queman el alma. Era raro el tipo, andaba libre, sin lasos, sin que nadie lo esperase en casa ni en ningún lugar a donde iba, se la pasaba vagando de sol a sol, de luna a luna. Y yo era apenas una alucinasiòn en sus días colocados, en sus días llenos de coca y marihuana, era yo, una de las carreteras por las que frecuentaba pasar, solo un camino que solía atravesar... Era de esos tipos raros de pelo largo y barba de diablo.
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