Vistas de página en total

domingo, 8 de junio de 2014

                                                                     Cuéntale
Cuéntale de aquella fugaz noche de derroche y embrolle, de aquellos encuentros repetidos entre nuestros ojos, de las peleas que empezaron y nunca acabaron. Dile que desperté en ti lo que ella dejo morir, cuéntale que quizá fue la esencia de mi piel la que te dejo embelesado, o del misterio de mí ser que se esconde tras estos colmillos a media noche, de  esa extraña atracción que nos tiene atados a  los dos. Cuéntale que tratamos de alejarnos pero que somos como la miel, pegajosos,  enmelados, que la razón en nosotros nunca existió y que ya no tienes más excusas para enmendar este error. Dile que el lado oscuro que cargo te atrae y te tiene completamente loco,  que en tu mente ahora solo hay espacio para  desear una siguiente noche a mi lado, que soy más que una adicción, soy  tu debilidad. Cuéntale que este juego se ha convertido en  una necesidad  de nuestros labios, de nuestras manos. Dile que tú me quieres ver, que quisieras hablarme al odio cada segundo que pasa. Y si le dices de nuestros encuentros con café y cigarro que compartimos siempre, deberías decirle de aquellas conversaciones un tanto absurdas y sin sentido que tenemos continuamente. Cuéntale que mis besos son tu perdición y mis caricias tu bendición. Dile del extraño miedo a dejarme volar, de ese mal apego que sientes hacia lo físico y lo externo de mí. Y si solo le dices que fue culpa de los dos esta traición, que tuvimos mil motivos y que pagaremos el precio de esta  falta. Cuéntale que bailando nos conocimos, de la música que compartimos los dos, de esas exquisitas canciones que nos hacen  caer al infierno y subir al cielo en  orgasmos auditivos y delirantes. Dile de lo frustrantes que nos comportamos a veces, de las tediosas preguntas que te hago y  de la cajita de sorpresas que siempre guardo para ti, cuéntale que soy una gruñona- cansona. Dile que me extrañas, que no aun no sabes lidiar con esta mujer tan argumentativa, tan paradójica y extraña.  Cuéntale que siempre estás en  constante problema conmigo y que solo quisieras abrazarme y reír de lo tontos que nos vemos peleando, dile que me he convertido en tu escape matutino.  Y si le dices que quisieras ser mío y no de ella.  Y que aunque vuelvas a ella destrozado, acabado y arrastrándote por el piso, en tu mente siempre habrá el recuerdo de aquella extraña sonrisa, de aquellos dientes enterrados al amanecer, siempre recordaras mis miradas, mi boca, mi aliento y el perfume de mi piel que te hace correr hacia mí y sin poderlo manejar, sin siquiera saber entender, a mi ser regresaras. Dile que soy la única que te ha acercado a dios, no le mientas más.


sábado, 7 de junio de 2014

Luna
No puedo decir que ella sea mía, porque es de todos, es incluso la luna más zorra que he conocido, seduce a quien pueda mirarla. No puedo decir que a nadie se la he regalado, es quizá el regalo más popular entre enamorados, entre cursilerías que se dicen cuando se está atontado, incluso no podría decir que no me atrae, porque inmerso esta en mi ciclo, aquella extraña anomalía que me hace mirarla todos los días. No podría dejar de decir que la odio cuando se burla de mí, cuando hace que mis huesos gruñan y mi existencia se consuma,  cuando se deja amar por cuanta tediosa y fastidiosa diosa, cuando hace caso omiso de mis versos y canciones, cuando sale a medias y me desespera. No puedo competir, ella lo tiene  y la tiene. Como se revuelcan mis entrañas de solo pensar en eso, en sus sucias manos queriendo y amando lo que un día fue mío, como estas nauseas me hacen querer vomitar su cara de… ¡maldita sea! No puedo decir que  sea mía, es de ella, de él, de nosotros. 
Lacayos


Se me ha roto la cabeza, el tornillo que quedaba se perdió y ahora estoy hueca, desorientada, vivo del mundo o en otro mundo, quizá. No sé qué hice,  ni que hago para que estés ahí, no soy para ti, soy demasiado mala, demasiado  extraña, pero aun estas, aun esperas que te quiera, aun me anhelas. Estoy perdida y esta intriga me fatiga, me hostiga tu estupidez, misterioso y egoísta ser. Estoy llena de sed, de besarte, de sentirte, de pelearte, de gruñirte y escupirte. Escapemos, ven conmigo al infierno, juguemos esté prohibido juego,  amémonos a escondidas de la reina, seamos unos miserables lacayos con un  maldito amor indebido. Ven, para reír de lo tontos que nos vemos juntos, para  fumarnos, bebernos, consumirnos. Seamos más que química una reacción;  un contraste de físico con física, dos cuerpos atraídos  extrañamente por el universo, una revoltura de miradas perdidas,  unos polos locos, desquiciados, moribundos. Vivamos de la música; de las melodías de la noche y del día, vivamos de esto y de aquello, entre basura, entre sudor y lágrimas, compartiendo ridículos títulos de libros. Leámonos a escondidas los labios, en aquel incomodo arbusto te espero. Veamos la luna, tirémosle piedras quizá así, venga por nosotros. Vamos, ven vuela conmigo, te llevare al mejor viaje de tu vida por estas nalgas frías, por estas piernas dolidas, por esta cabeza insatisfecha, por estos ojos con ilusión de ti, por esta alma que ha de revivir si estás ahí. Eres mío, eso es lo que digo, tu alma está condenada, ha de someterse a ratos de tortura, a macabros y exquisitos momentos a mi lado pero  dicen que  estás muerto, esas malas lenguas me susurran al oído  que no respiras pero yo te siento, te cómo, te aprieto. Eso no lo entiendo, deberías despertar  para hablar, deberías tocarme como yo te toco, deberías estar tan caliente como yo. Despierta aún están aquí, dicen que te mate, diles que es mentira que mi tornillo está en tu bolsillo y que el roto que tengo en la cabeza no es más que un rasguño, fue un accidente. Oye - despierta, despierta, despierta- te puse algo de rubor, tus mejillas estaban demasiado pálidas y tus manos estaban moradas. No te enojes, solo despierta, quiero despedirme, ya me voy…